18 octubre, 2017

Orce / Pueblo Seleccionado

Orce es, quizás, el pueblo más conocido del Altiplano de Granada, gracias a los hallazgos paleontológicos descubiertos en sus pedanías. Aquí se han encontrado una de las mayores concentraciones de fósiles de fauna del Pleistoceno de toda Europa, así como indicios de la presencia de los primeros homínidos que poblaron el continente europeo hace casi 1 millón y medio de años, y cuyas muestras se pueden contemplar en el Centro de Interpretación Primeros Pobladores de Europa Josep Gibert. La localidad es rica, tanto en vestigios árabes, reflejados en su imponente y neurálgico castillo y en sus barrios moriscos, como cristianos, manifiestos en las casas palaciegas y el urbanismo del centro. Está rodeado por barrios enteros de casas-cuevas, unos singulares hábitat excavados directamente en la roca, que fueron durante siglos la vivienda popular por excelencia, y que propician un paisaje urbano especialmente singular.

Es en Orce dónde se encuentran las huellas de los más antiguos pobladores de Europa. Aunque sólo se ha excavado una diminuta parte, sabemos que sus yacimientos prehistóricos son de valor incalculable ya que constituyen uno de los depósitos más importantes del mundo, solo comparables con algunos yacimientos africanos del valle del Rift. Albergan una gran acumulación de fósiles de fauna y piedras talladas que prueban la presencia de homínidos en estos parajes hace más de 1.400.000 años. También existen en Orce asentamientos de la Edad del Cobre significativos, como el poblado del Cerro de la Virgen o la “fábrica de sílex” del Cerro de La Venta, expuestos en el Centro de Interpretación Arqueológico del Cerro de la Virgen de Orce.

En Orce se guarda, como en pocos lugares, “la memoria del tiempo”. Memoria de la tierra en los valiosos yacimientos paleontológicos y prehistóricos de Venta Micena, Barranco León y Fuente Nueva. Memoria de los “primeros pobladores de Europa” en los valiosos restos encontrados del “Hombre de Orce”, que convivieron con los grandes mamuts, tigres de dientes de sable, hienas e hipopótamos, que poblaban las riberas del gran lago que se extendía en el Altiplano de Granada.

Orce guarda sus extraordinarios tesoros paleontológicos en el Centro de Interpretación “Primeros Pobladores de Europa” Josep Gibert, Centro que dispone de una excelente muestra de fósiles de distintos animales ahora extintos y también los vestigios fosilizados de la presencia de homínidos del género homo de hace 1,4 millones de años. En el Centro de Interpretación Arqueológico del Cerro de la Virgen de Orce, encontramos una interesante colección de útiles, cerámicas, sílex y molinos de grano de la cultura argárica, presente – entre otras- en el yacimiento cercano del Cerro de la Virgen. Además el Centro dispone de excelente material audiovisual y paneles expositivos que explican los albores de la civilización.

La Historia ha sido generosa con Orce, dando a este pueblo del Altiplano de Granada un aire señorial del que pocos disfrutan. El castillo, los palacios y casas señoriales, la Iglesia de Santa María, las ermitas de San Sebastián o San Antón, son hitos en un paisaje urbano excepcional donde el entorno de la Plaza Nueva, el Paseo de los Caños con su histórica Fuente de los Cuatro Caños y las calles junto a la Alcazaba de las Siete Torres, nos invitan al paseo sosegado en un espacio urbano de calidad. Recomendamos especialmente el circuito urbano señalizado por las calles de Orce. Circuito que se inicia en la Plaza Nueva donde encontramos edificios destacados como el Ayuntamiento, el Palacio de los Belmonte-Segura y una vista excepcional de la Torre del Homenaje del castillo.

El Palacio de los Segura se construyó entre los siglos XVI y XVII, y fue retocado en el XVIII. Se trata de una extensa edificación con dos pisos y solana. Destacan las forjas de las balconadas exteriores y su patio interior, en el que seis columnas de mármol blanco sostienen una hermosa galería de madera de estilo castellano.

Las gastronomía destaca especialmente por la calidad del Cordero Segureño y por los platos tradicionales donde “lo que da la huerta” y “la matanza” se aúnan en platos y embutidos de sabores eternos junto a una rica repostería de raíces moriscas con tortas de diversos tipos donde la harina, la almendra, el aceite y distintas especias junto al azúcar y la miel llena de dulces sabores a este pueblo antiguo.